Una carta abierta · 2026

Lo que nos estamos
jugando en el aula

Esto lo podría narrar cualquier profesor de informática de Baleares. Cada uno con su propio camino, sus propias experiencias, su propio grado de implicación. Pero lo que nos ocurre ahora en las aulas nos ocurre a todos por igual.

René Mérou · Profesor de informática · Miembro de la asociación Bulma desde hace más de dos décadas
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Si solo lees esto

Qué está pasando: se cambian a la vez dos cosas distintas. La gestión de los datos del alumnado —notas, faltas, orientación— pasa de GestIB, el sistema propio de Baleares, a Llull, una copia del sistema andaluz Séneca implantada por la empresa Ayesa por 5,4 millones de euros. Y las herramientas educativas de Google se sustituyen por Microsoft 365. No es un caso aislado: es un patrón que se repite en todo el sistema educativo.

Por qué importa: son dos problemas diferentes, y conviene no confundirlos. Con Llull, aunque los datos sigan alojados aquí, Baleares renuncia a su sistema propio y queda atada a un único proveedor y a un modelo que decide otra administración; y ese mismo sistema ya se usa en Andalucía para alimentar una inteligencia artificial —desarrollada por la misma Ayesa— que perfila al alumnado. Con Microsoft 365, los datos pasan a una empresa estadounidense, obligada por su propia ley a entregarlos sin que las familias lleguen a saberlo. En ninguno de los dos casos es una decisión técnica: es decidir quién controla la información de nuestros hijos, y por cuánto tiempo.

Qué puedes hacer: un profesor solo puede poco; el profesorado unido, con las familias y las organizaciones que llevan años en esto, puede mucho. Al final de la carta tienes pasos concretos y sin coste para empezar.

Las tres primeras secciones cuentan el camino personal que lleva hasta aquí. Si tienes prisa, salta directamente a lo que está ocurriendo ahora mismo.

I · El congreso

Fui a Mar del Plata a aprender. Era un congreso internacional de Debian y yo era un aprendiz entre veteranos. Uno de esos veteranos necesitaba ser traducido del francés al español, durante su entrevista; y yo estuve encantado de ayudar. Eso era todo lo que tenía que hacer. Lo que no esperaba es que alguien me buscara después para entrevistarme.

Me preguntaron por Bulma, la asociación de Baleares dedicada al software libre. Sus miembros eran un grupo de entusiastas de las islas mediterráneas que publicaban en castellano y en catalán todo lo que sabían, cada uno en la lengua que prefería: qué significaba que el software fuera libre, cómo compilar el Kernel, cómo resolver las dudas técnicas del día a día con GNU/Linux, etc. Todo llegaba a nuestro blog y a nuestra lista de correo, sin presupuesto, sin estructura empresarial y sin ningún plan para llegar a ningún sitio en particular. Éramos personas con valores comunes y ganas de compartir lo que sabían. Y resultó que Bulma se había convertido en el referente mundial en español sobre software libre. Lo que significaba que, en todo el globo, si alguien buscaba información en español sobre este tema, acudía a nosotros.

No lo planificamos. No teníamos una estrategia. Solo teníamos algo que compartir y el deseo de compartirlo.

Cuento esto sin nostalgia ni orgullo. Lo cuento porque enseña algo importante: que el impacto de lo que hacemos raramente es proporcional a los recursos utilizados, a nuestro brillo individual o a los planes hechos. Tiene más que ver con la persistencia, con los valores y con crear algo genuinamente útil para otros.

Yo no era uno de los mejores escritores de Bulma, pero sí de los más persistentes. Y eso, con el tiempo, resultó ser suficiente para algo significativo.

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II · Lo que se aprende lejos

En esos años fui a muchos congresos: Debian, KDE, encuentros de software libre en Sudamérica, en Europa y en Asia. No fui como estrella ni como experto reconocido, sino como alguien con mucha curiosidad y con la suerte de poder estar allí.

Lo que más me marcó no fue la tecnología. Fue la gente. Hay un tipo de persona que aparece en esos encuentros y que no encuentras fácilmente en otros lugares. Se trata de personas que trabajan en algo durante años sin ninguna recompensa económica significativa y sin garantía de que su labor vaya a servir para algo. Son personas guiadas principalmente por la convicción de que ciertas cosas importan, de que el conocimiento debe ser libre y de que la tecnología debe servir a las personas y no al revés. Todos ellos piensan que la infraestructura digital de una sociedad democrática no puede estar en manos de quienes no rinden cuentas a esa sociedad.

Volví de esos viajes con la cabeza llena de ideas y con una dificultad que no supe resolver durante años: cómo transmitir, en el día a día, en el claustro, en el pasillo del instituto, algo de la urgencia y de la claridad que sentí allí. No era fácil y la dificultad no era culpa de nadie. Mis compañeros son buenos profesores. Son personas comprometidas con sus alumnos que tienen una carga de trabajo enorme, que sufren reformas educativas constantes, que tienen familias que atender y vidas que vivir. El hecho de que no estuvieran pensando en arquitecturas de software y en soberanía digital no era una deficiencia suya. Era simplemente que nadie les había dado formación para analizar críticamente las infraestructuras digitales que usaban cada día. Resulta paradójico que mientras el currículo habla de formar ciudadanos críticos, las decisiones tecnológicas se presenten como inevitables o puramente técnicas. No lo son, también son profundamente pedagógicas. Saber decidir y mantener un espíritu crítico ante las decisiones que vienen desde arriba son de las mejores competencias que podemos enseñar.

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III · Lo que ganamos y lo que perdimos

Durante años, luchamos contra las patentes de software en Europa. Fue una batalla técnica y política, ya que si se permitían las patentes de software como en Estados Unidos, cualquier empresa podría patentar ideas abstractas implementadas en código y bloquear legalmente a cualquier competidor, incluidos los proyectos de software libre.

El Parlamento Europeo rechazó la directiva. Fue una victoria real, colectiva, construida por miles de europeos que escribieron a sus eurodiputados para explicarles el problema y que no dieron por perdida la batalla cuando parecía que era imposible ganar.

El ciclo que se repite

Ganamos aquella batalla por 648 votos contra 14. Y años después, la Comisión Europea creó una entidad nueva para reimplantar, por vía administrativa y sin debate parlamentario, lo que el Parlamento había rechazado de forma tan abrumadora.

No cuento esto para desanimar a nadie. Lo cuento porque es la realidad del terreno en el que estamos. Los avances no son permanentes, puesto que hay que defender cada victoria lograda, pero los retrocesos tampoco son permanentes si hay gente dispuesta a no darlo todo por perdido.

España fue puntera durante años. Por ejemplo, Extremadura implantó su LinEx, una distribución propia de GNU/Linux en todos los centros educativos y en la administración pública, con lo que ello significaba como avance tecnológico, social, en costes económicos y libertad. Mientras que Andalucía, Valencia y otras comunidades apostaron fuerte por el software libre en la educación pública. Todo eso hizo que fuésemos un referente europeo, pero llevamos tiempo retrocediendo, y lo hacemos tan despacio, tan envueltos en un lenguaje técnico y burocrático, que es difícil notarlo si no sabemos fijarnos bien.

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IV · Lo que está ocurriendo ahora mismo

Este curso nos comunicaron que GestIB, el sistema de gestión educativa que usábamos hasta ahora, sería sustituido por una herramienta nueva y obligatoria: Llull, una réplica del sistema Séneca de la Junta de Andalucía, adjudicada por contrato público a la empresa privada Ayesa por 5,4 millones de euros. Asimismo, las herramientas de Google Workspace que se implantaron durante la pandemia serían sustituidas por Microsoft 365.

No es una decisión técnica. Es una decisión sobre quién controla la información de nuestros alumnos.

Conviene decir algo sobre la pandemia. Con las aulas cerradas y los alumnos en casa, se tomaron decisiones rápidas, y era comprensible. Lo que no era inevitable es que lo provisional se convirtiera en permanente. Había alternativas libres: Jitsi para las videollamadas y Moodle para la gestión del aula, pero también había personas con acceso e influencia que promovían activamente las herramientas de Google, y la urgencia se usó como argumento para no abrir un debate. Quienes intentamos plantear otras opciones no encontramos ni el tiempo ni el espacio para ser escuchados y el resultado fue que, en cuestión de semanas, toda la actividad educativa, las conversaciones, los documentos y las evaluaciones quedaron en servidores de una empresa privada americana. Después, la urgencia pasó, pero la normalización se quedó.

Ahora este proceso va más allá y esta vez no hay ninguna emergencia que sirva de excusa. La justificación oficial para salir de Google es la privacidad: dicen que Google no puede garantizar que los datos de los alumnos permanezcan en Europa. Pero esto se sostiene mal, porque en su edición de pago para centros educativos Google permite elegir que los datos se almacenen en Europa, igual que se paga por Microsoft. Y aunque no fuera así, no cambiaría el fondo del problema, porque no se trata de dónde están los servidores, sino de que tanto Google como Microsoft son empresas estadounidenses, obligadas por su propia ley a entregar los datos sin que las familias lleguen a saberlo. El 10 de junio de 2025, ante la comisión de investigación del Senado francés sobre la contratación pública, Anton Carniaux, director de asuntos públicos y jurídicos de Microsoft Francia, fue preguntado bajo juramento si podía garantizar que los datos de los ciudadanos franceses nunca serían entregados al gobierno americano sin el acuerdo explícito de las autoridades francesas. Respondió que no podía garantizarlo, aunque añadió que hasta entonces no había ocurrido. Su respuesta debe ser tenida en cuenta porque es una declaración jurídica en sede parlamentaria. Y lo que él no podía garantizar ya ha dejado de ser hipotético: en mayo de 2026, según publicó la revista neerlandesa Vrij Nederland, Microsoft entregó a un comité de la Cámara de Representantes de Estados Unidos correos, actas y nombres sin anonimizar de funcionarios de los Países Bajos encargados de aplicar la legislación digital europea; el Gobierno neerlandés ha pedido explicaciones y aún investiga el alcance exacto de lo compartido.

Los cambios llevados a cabo no ofrecen soluciones. Lo único que se ha hecho es cambiar un monopolio americano por otro monopolio. El software anterior no era perfecto. Yo mismo tenía reservas sobre GestIB, porque centralizaba información privada de los alumnos, por eso no me sorprendió que en julio de 2024 sufriera una brecha de seguridad real, con acceso no autorizado a datos de alumnos y familias. Pero al menos era software bajo control público; al menos, en teoría, podíamos saber qué hacían con esos datos y podíamos exigir responsabilidades a quienes los gestionaban. No soy el único que lo ve así: el Col·legi Oficial de Docents de les Illes Balears ha pedido formalmente frenar el proceso y reforzar el sistema de gestión propio, advirtiendo del riesgo de dependencia tecnológica en la gestión de datos educativos sensibles.

Conviene ahora separar dos cambios que se anuncian juntos pero no son lo mismo. Llull lo implanta Ayesa, una empresa española, y todo indica que los datos siguen donde estaban los de GestIB; aquí el problema no es una ley extranjera —ese es el caso de Microsoft, no el de Llull—. El problema es más cercano: hemos cambiado un sistema propio, que conocíamos, por una copia del sistema andaluz que decide y mantiene una empresa de fuera. Y lo estamos viviendo estos meses: desde enero los centros denuncian que la herramienta se colapsa y que la gestión económica está casi paralizada. Cuando algo falla, ya no depende de nosotros arreglarlo. Hemos pagado 5,4 millones de euros por depender más.

Y hay algo en esos datos que merece nombrarse con más precisión de la habitual, pues no hablo solo de notas y faltas de asistencia. En el sistema de gestión entran obligatoriamente las intervenciones de orientación: el contenido de sesiones para las que las familias firmaron una autorización especial, con la expectativa de privacidad que esa firma implica. Entra, por ejemplo, el expediente de un caso de acoso, con el nombre y los apellidos del niño acosado y del que acosa. Información que las familias comparten con el centro no porque quieran, sino porque necesitan que el sistema ayude a sus hijos. Cuando esas familias firmaron las autorizaciones, depositaron su confianza en nosotros. No confiaron en un sistema de gestión de una empresa privada, sino en nosotros.

¿Sabrías explicarle a esa familia, mirándola a los ojos, quién tiene acceso ahora a lo que te contaron? La pregunta que no podemos esquivar

Y conviene mirar de frente hacia dónde lleva esto, sin hipótesis, porque ya está pasando. El mismo sistema andaluz que ahora copiamos se usa en Andalucía para alimentar una inteligencia artificial —desarrollada por la misma Ayesa que implanta Llull aquí— que cruza los datos acumulados del alumnado y predice, entre otras cosas, qué alumnos van a abandonar o a faltar a clase. Es decir: datos que se recogen «para gestionar» acaban sirviendo para perfilar; y «perfilar» no es retórica alarmista, es exactamente lo que el RGPD define en su artículo 4.4: el tratamiento automatizado de datos personales para evaluar o predecir aspectos de una persona. Y si alguien responde que el acuerdo prohíbe usarlos para otra cosa, la respuesta está al lado: en Andalucía, con este mismo sistema, ya se hace. Aquí está lo que más debería pesarnos: la privacidad, una vez perdida, es casi imposible de devolver. Se puede rescindir un contrato, cambiar de proveedor o cambiar una ley; lo que no se puede deshacer es que los datos de un menor ya se hayan recogido, copiado y acumulado, curso tras curso. Por eso conviene no entregarlos antes de estar seguros, no después.

No hace falta querer que algo salga mal para que ocurra. Basta con no preguntarse si podría ocurrir (Arendt). Y durante demasiado tiempo, en demasiados claustros, esa pregunta no se ha hecho.

Hay que protegerse de ejecutar sin preguntar lo que las autoridades deciden por nosotros. La psicología social lleva décadas demostrando que ese impulso es muy fuerte en la mayoría de las personas (Milgram). Conocer el mecanismo es la mejor defensa.

Lo que está en juego concretamente

Los datos educativos de nuestros alumnos —incluidas intervenciones terapéuticas e informes de orientación— pasarán a un sistema cuyo código no es libre ni accesible para el público: nadie ajeno a la administración puede comprobar qué se hace con ellos. Y no es abstracto: ese mismo Séneca ya alimenta en Andalucía una IA, Hipatia —desarrollada también por Ayesa—, que perfila al alumnado sobre dos décadas de expedientes. Un dato de un menor no caduca; puede servir para perfilarlo años después. No es una decisión técnica: es decidir quién controla la información de nuestros hijos, y con qué fines.

Este patrón no es exclusivo de Baleares ni se limita al ámbito de la educación. Cuando las administraciones confían la gestión de datos de ciudadanos a plataformas privativas, ceden también parte del control sobre infraestructuras críticas. Los debates surgidos en el Reino Unido en torno al uso de plataformas de análisis de datos en el National Health Service muestran hasta qué punto estas decisiones afectan a la transparencia y la soberanía de las instituciones públicas. Cuando hablamos de datos educativos, sanitarios o administrativos de toda una sociedad, el control de esas herramientas no debería depender de los intereses comerciales de un proveedor privado que no rinde cuentas a nadie.

Lo que está en juego tiene un nombre: soberanía tecnológica. Es la capacidad de una sociedad de decidir sobre las herramientas y los datos de los que depende, en lugar de quedar atada a empresas ajenas que pueden cambiar las condiciones, subir el precio o cortar el acceso cuando les convenga.

Y que existe alternativa no es una teoría. La Comunidad de Madrid mantiene desde hace años EducaMadrid: el correo, la nube, el aula virtual y los materiales del profesorado y del alumnado funcionan sobre una plataforma propia basada en software libre, controlada por la propia administración, sin ceder esos datos a Google ni a Microsoft. Si se puede allí, se puede aquí.

Y la dirección del viaje en Europa es ya la contraria a la que toma Baleares. En la misma semana de junio de 2026 en que esta carta circula, el Parlamento Europeo sustituyó Google por un buscador europeo en todos sus ordenadores, la Comisión presentó su paquete legislativo de soberanía tecnológica y una coalición de empresas europeas publicó Euro-Office, una suite ofimática libre pensada explícitamente para administraciones públicas y sistemas educativos. Francia, por su parte, ha ordenado a cada ministerio un plan para eliminar sus dependencias tecnológicas extraeuropeas, y su plataforma estatal de videoconferencia se construye sobre Jitsi: la misma herramienta libre que aquí se descartó por las prisas en 2020 es hoy infraestructura oficial de un Estado europeo. Mientras Baleares entra, Europa sale.

Que esto suceda no es un accidente. No es que nadie haya pensado en las consecuencias. Lo que ocurre es que hay quienes se benefician de que las administraciones dependan de software privativo, es decir, de que sus datos estén en infraestructuras que no controlan. A medida que pase el tiempo, la dificultad para salir de esta dependencia será cada vez mayor. No hará falta hablar de conspiraciones ni villanos. Lo único necesario será que los incentivos apunten en la dirección equivocada y que nadie haga suficiente ruido para que la dirección cambie.

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V · La pregunta que nos hacemos

¿Qué puede hacer un profesor de informática ante la Conselleria?

Honestamente, si está solo, puede hacer muy poco o casi nada. He votado en contra de decisiones tecnológicas en claustros donde mi voto fue el único en contra, he tenido que soportar comentarios jocosos, he publicado artículos en revistas de ingenieros y de educadores que llegaron a quien tenían que llegar, pero no produjeron ningún cambio relevante; y he visto cómo decisiones que parecían inamovibles seguían adelante.

No cuento todo esto para quejarme. Lo cuento porque es el contexto necesario para lo que viene a continuación.

Porque la conclusión no es que no vale la pena intentarlo. La conclusión es que la unidad de acción equivocada es el individuo.

De la primera persona a la primera persona del plural

Esto lo podría contar cualquier profesor de Baleares. Cada uno habrá tenido sus propios congresos a los que fue a aprender, sus propias batallas ganadas y perdidas, sus propios momentos de levantar la mano sin que nadie más la levantara. El camino ha sido diferente para cada uno, pero la situación en la que estamos ahora es la misma para todos. Y eso que de primeras parece solo un problema compartido es, en realidad, el recurso más importante que tenemos.

VI · Por qué lo colectivo funciona

De aquellos años, una de las mejores lecciones que me llevo no es técnica.

Lo que aprendí en dos décadas

Los movimientos no necesitan brillantez. Necesitan persistencia y valores compartidos. No necesitan que todo el mundo sea activista. Necesitan que quien ve el problema lo nombre, que quien tiene energía la aporte, que quien tiene conocimiento técnico lo ponga al servicio de quien no lo tiene. Cada persona en el lugar que puede ocupar, sin que nadie tenga que ocupar el lugar de otro.

Un profesor solo ante la Conselleria no puede hacer nada. Sin embargo, el profesorado de todos los institutos de Baleares, con el respaldo de las familias que entienden lo que está en juego, con el apoyo de organizaciones que llevan años en estas batallas y con la ayuda de la legislación europea, que está de nuestro lado, presentamos un frente común mucho más difícil de evitar.

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VII · Lo que te pido

No te pido que te conviertas en activista. No te pido que votes en solitario en claustros donde nadie más lo hace. No te pido que hagas nada que no encaje con quien eres y con lo que puedes ofrecer.

Solo te pido que entiendas lo que está ocurriendo, que cuando alguien te lo explique, le escuches; que cuando tengas la oportunidad de añadir tu voz a la de otros, la añadas; que cuando alguien de tu entorno tenga dudas sobre si vale la pena implicarse, le digas que sí, que vale la pena, aunque el resultado no sea inmediato ni esté garantizado.

Todos nos necesitamos. Unos han tenido acceso a información y experiencias que no todo el mundo tiene; otros actúan porque tienen la energía y la disposición necesarias para hacerlo. Hay quienes aportan conocimientos técnicos, jurídicos o relacionales que otros no tienen y algunos simplemente están presentes y hacen que el número sea mayor.

En Argentina, cuando me preguntaron por Bulma, no esperaba que fuésemos referentes de nada. Solo había ido a aprender y ayudé a un compañero a ser entendido. Pero lo que habíamos construido en Baleares llegó más lejos de lo que ninguno de nosotros esperaba cuando empezamos y lo conseguimos porque éramos persistentes y porque lo que hacíamos era genuinamente útil.

No sé hasta dónde puede llegar lo que hagamos a partir de ahora, pero sé que si no hacemos nada, no obtendremos ningún resultado.

Mis propios alumnos me pidieron que escribiera también para ellos y para sus familias. Ya están aquí: una carta abierta a las familias y una carta abierta al alumnado, pensadas para que cualquiera pueda imprimirlas y repartirlas.

Lo que puedes hacer esta semana

Si esto te ha resonado y quieres que no se quede en agua de borrajas, puedes dar pasos concretos y sin coste:

  • Comparte esta carta con otros profesores de tu centro.
  • Llévala al claustro: pásala por email como referencia y propón hablar del tema en el próximo claustro, para ver si el centro está de acuerdo en posicionarse.
  • Posicionaos como centro: una moción o una cláusula de soberanía y privacidad digital en el Consell Escolar es algo que se puede aprobar de verdad.
  • Exigid garantías: que el centro pida a la Conselleria, por escrito, el compromiso de que los datos del alumnado no alimentarán sistemas de inteligencia artificial, ni de gobiernos ni de empresas, y la publicación de la evaluación de impacto que el artículo 35 del RGPD exige para el perfilado de menores a gran escala. Un centro no puede impedir la entrega de datos que la norma le obliga a subir, pero sí puede exigir, y dejar constancia.
  • Informa a las familias y a los alumnos, que son los más directamente afectados y tienen derecho a saberlo: hay una carta preparada para cada uno.
  • Protege ya los datos que manejas profesionalmente, subiendo al sistema solo lo imprescindible.
  • Súmate: escribe a eldeinformatica@pm.me. Con esos correos crearemos una lista para coordinarnos, seguir informando y no perder a quien quiere ayudar.
Principio que vale la pena defender

El dinero público debe producir código público. Lo que se construye con los recursos de todos debe pertenecer a todos. Y los datos de nuestros alumnos no son un activo comercial, son información privada de personas que nos han sido confiadas.

René Mérou
Profesor de informática · Islas Baleares
h @ saberlibre.net o @ReneMerou
Miembro de Bulma (H en la comunidad de software libre)
Publicado bajo licencia Creative Commons CC BY-SA 4.0
Comparte, adapta, distribuye.
Epílogo

Referencias y agradecimientos por la ayuda recibida

Si quieres saber más o actuar

Pasa el ratón por encima de cada referencia —o tócala una vez, en pantallas táctiles— para ver más información.

Organizaciones · España y Baleares
Bulma
Associació Bisonys Usuaris de GNU/Linux de Mallorca i Alrededores. Más de dos décadas de historia. Hacklab el primer y tercer sábado de cada mes en el Ateneo l'Elèctrica, plaza Cuadrado. Sin necesidad de ser experto en nada, solo con curiosidad.
Xnet
Activismo digital con base legal. Han llevado casos de transparencia y software público ante la justicia española. Canal para recibir denuncias y darles visibilidad institucional y mediática.
Ateneu l'Elèctrica
El espacio que acoge el hacklab de Bulma los primeros y terceros sábados de cada mes. Un lugar para encontrarse, aprender y hacer cosas juntas sin necesidad de ser experto en nada.
AEPD
Agencia Española de Protección de Datos. Competencia sancionadora directa cuando hay cesión de datos de ciudadanos, especialmente menores, sin base legal suficiente. Las denuncias son gratuitas y sus resoluciones vinculantes.
noyb · Microsoft y menores
La organización austriaca noyb (None Of Your Business) demostró que Microsoft 365 Education instalaba cookies de seguimiento en alumnos sin su conocimiento, rastreando su comportamiento dentro de las herramientas escolares. Lo más relevante: Microsoft trasladaba toda la responsabilidad legal a los centros educativos, que en la práctica no tienen ningún control real sobre los datos. La autoridad austriaca de protección de datos le dio la razón a noyb en 2025.
DPIA holandesa · Microsoft 365
En 2019, el Ministerio de Justicia holandés encargó a Privacy Company un análisis de Microsoft Office 365. El informe documentó "recopilación masiva y encubierta de datos personales" y forzó a Microsoft a implementar controles de privacidad adicionales. El riesgo de acceso desde Estados Unidos a datos europeos seguía presente incluso después de las medidas correctoras. En 2024, SURF encargó una nueva DPIA sobre Microsoft 365 Copilot en educación, concluyendo que no debe usarse para datos sensibles sin cifrado bajo control propio.
EFF · Google en las aulas
En 2015, la Electronic Frontier Foundation presentó una denuncia ante la FTC americana demostrando que Google activaba por defecto la función Sync en los Chromebooks vendidos a escuelas. Esto permitía a Google rastrear el historial de navegación, las búsquedas, los vídeos vistos y las contraseñas guardadas de menores, sin permiso de padres ni alumnos. La EFF también advirtió que los menores que crecen en estos ecosistemas aprenden a ceder sus datos como algo normal.
Organizaciones · Europa
FSFE
Free Software Foundation Europe. La organización más activa en Europa en software público. Campaña Public Money Public Code con victorias legislativas en Alemania, Francia y Suiza. La distinción entre software "privativo" y software "libre" sigue la terminología de Stallman: privativo porque priva de libertades fundamentales, no porque sea de pago. Juan prefería "privado", pero aquí prevalece Stallman.
FFII
Foundation for a Free Information Infrastructure. La organización que lideró la campaña que logró el rechazo de la directiva europea de patentes de software en julio de 2005, una de las victorias más importantes del movimiento por el software libre en Europa. Tras esa victoria, el lobby de las patentes cambió de estrategia: en lugar de buscar una directiva, impulsó la creación del Tribunal Unificado de Patentes (UPC), un tribunal especializado fuera del marco de la UE que aplica sus propias reglas de patentabilidad sin posibilidad de corrección por parte del Tribunal de Justicia Europeo ni de legisladores elegidos democráticamente. La FFII sigue activa denunciando este proceso.
Public Money Public Code
Campaña europea que exige que el software financiado con dinero público sea código público. Firmada por más de 200 organizaciones. Herramientas para escribir a representantes políticos.
La Quadrature du Net
Organización europea de referencia en derechos digitales. Han llevado casos ante el Tribunal de Justicia de la UE sobre transferencia de datos a terceros países y han ganado sentencias importantes. Su trabajo muestra que el problema de la soberanía digital sobre los datos ciudadanos no es exclusivo de España ni de la educación: es un problema estructural que afecta a toda Europa, y que tiene respuesta legal cuando hay voluntad de usarla.
Chaos Computer Club
El club de hackers más antiguo del mundo, fundado en Alemania en 1981. Su ética hacker se resume en: datos públicos accesibles, datos privados protegidos. Además de su trabajo en seguridad informática, el CCC lleva educación tecnológica directamente a las aulas a través de su programa Chaos macht Schule, con voluntarios que enseñan a alumnos, padres y profesores a entender y defender su privacidad digital. Un modelo de lo que puede hacer la sociedad civil organizada.
Casos documentados · El espejo
NHS y datos sanitarios
El National Health Service del Reino Unido firmó un contrato de 330 millones de libras con Palantir Technologies para gestionar datos sanitarios. La Asociación Médica Británica aprobó en 2025 una resolución pidiendo la cancelación por amenazar la confianza pública. Palantir también tiene contratos con ICE, la agencia de inmigración americana, para identificación y seguimiento de personas, y con fuerzas de defensa israelíes. La pregunta sobre qué ocurre cuando los datos ciudadanos quedan en manos de empresas con esos otros contratos es legítima y no paranoica.
Comisión Europea y Microsoft 365
El Supervisor Europeo de Protección de Datos determinó en 2024 que la propia Comisión Europea incumplía el RGPD al usar Microsoft 365, y ordenó suspender los flujos de datos. La institución que redactó el reglamento incumplía sus propias leyes, y necesitó tres años de investigación y una orden formal para corregirlo. Las administraciones que hoy usan Microsoft 365 están en la misma situación que estaba la Comisión antes de esa orden.
Países Bajos · Microsoft y el Congreso de EE.UU.
En mayo de 2026, la revista Vrij Nederland reveló que Microsoft había entregado a un comité de la Cámara de Representantes de Estados Unidos correos, actas de reuniones y nombres sin anonimizar de funcionarios neerlandeses de las autoridades de competencia (ACM) y de protección de datos (AP), encargados de aplicar la legislación digital europea que el gobierno americano considera censura. Dos secretarios de Estado lo calificaron de muy preocupante y el caso se planteó al embajador de EE.UU.; el alcance exacto de lo compartido sigue investigándose. Es la confirmación práctica de lo que el directivo de Microsoft no pudo garantizar ante el Senado francés.
Barcelona · Decidim
Plataforma de participación ciudadana desarrollada en Barcelona con dinero público. Usada hoy por más de 400 instituciones en todo el mundo, incluyendo el gobierno de Finlandia. El ejemplo más directo de que cuando se invierte en software público, el valor se multiplica indefinidamente para todos.
Europa deja Microsoft
Mientras Baleares entra en Microsoft, buena parte de Europa hace el camino inverso, por soberanía digital y también por coste. Dinamarca abandona Windows y Office por LibreOffice y Linux; el estado alemán de Schleswig-Holstein saca a Microsoft de unos 30.000 ordenadores de su administración; Francia mueve cientos de miles de puestos a LibreOffice y el ejército italiano migra 150.000 PC. No es solo ideología: detrás hay ahorros documentados de millones de euros y fuertes subidas de precio del software de pago en los últimos años. Y en junio de 2026 el movimiento se aceleró: el Parlamento Europeo adoptó por defecto el buscador europeo Qwant, la Comisión presentó su paquete legislativo de soberanía tecnológica y una coalición de empresas europeas publicó Euro-Office, una suite ofimática libre (AGPL) para administraciones y educación, recién nacida pero con una coalición industrial detrás. Francia ordenó en abril de 2026 a cada ministerio un plan para eliminar dependencias tecnológicas extraeuropeas antes del otoño, con migración progresiva de Windows a GNU/Linux y con Visio, su videoconferencia estatal basada en Jitsi, sustituyendo a Teams y Zoom.
Proyectos · Software libre de referencia
Decidim
Plataforma de participación ciudadana de código abierto, desarrollada con dinero público en Barcelona y usada en más de 400 instituciones mundiales.
Debian
Una de las distribuciones GNU/Linux más influyentes del mundo, mantenida por voluntarios con un contrato social público. El congreso de Mar del Plata donde empieza esta carta era un congreso Debian.
Moodle
Plataforma de gestión del aprendizaje de código abierto, usada en miles de centros educativos en todo el mundo. Una alternativa libre y auditable a las plataformas privativas que se normalizaron durante la pandemia. Que dejara de usarse en muchos centros no fue una decisión técnica.
Marco legal y referencias intelectuales
CE art. 18.4
Constitución Española, artículo 18.4: la ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor, la intimidad personal y familiar de los ciudadanos. Base constitucional directa de toda la legislación sobre protección de datos.
RGPD
Reglamento General de Protección de Datos europeo. Los datos de menores son categoría especialmente sensible. Los datos terapéuticos requieren base legal explícita para cualquier cesión a terceros. El artículo 4.4 define el perfilado: tratamiento automatizado de datos personales para evaluar o predecir aspectos de una persona — exactamente lo que hace Hipatia con el alumnado andaluz. Y el artículo 35 exige una evaluación de impacto (DPIA) antes de tratamientos de alto riesgo, como el perfilado de menores a gran escala. La propia Comisión Europea fue sancionada en 2024 por violar este reglamento al usar Microsoft 365.
Ley 40/2015
Ley de Régimen Jurídico del Sector Público, artículos 157 y 158. Las administraciones deben poner sus aplicaciones a disposición de cualquier otra administración que las solicite, pueden declararlas de fuentes abiertas y, antes de adquirir o desarrollar software, están obligadas a consultar el directorio general de aplicaciones y a reutilizar las soluciones existentes, salvo justificación en términos de eficiencia. Conviene ser honestos: esta misma ley ampara copiar Séneca de Andalucía; por eso el argumento de fondo contra Llull no es este, sino la protección de datos y la dependencia.
Arendt · Milgram
Referencias que Ana Esteve conectó como partes del mismo argumento. Hannah Arendt acuñó la "banalidad del mal": las consecuencias graves no vienen de personas malvadas, sino de personas normales que no se hacen las preguntas necesarias. Stanley Milgram demostró en los años 60 que la mayoría de las personas obedecen a figuras de autoridad incluso cuando eso causa daño a otros. Ambos apuntan a lo mismo: conocer el mecanismo es la mejor defensa contra él. Ver también en Wikipedia: Milgram.
Mapa conceptual LibreEdu saberlibre.net · LibreEdu
El servidor donde vive esta carta forma parte de saberlibre.net, un proyecto de recursos educativos libres. LibreEdu es un mapa conceptual y un argumentario para profesores: explica qué es el conocimiento libre, cómo conseguir materiales didácticos de máxima calidad sin coste ni ataduras, y ofrece argumentos para defender estas decisiones en reuniones de departamento o claustros. Muchas universidades comparten ya sus materiales bajo licencias libres; este proyecto ayuda a encontrarlos y a entender por qué vale la pena usarlos.
Creative Commons CC BY-SA 4.0 - Este documento es libre para redistribuir, adaptar y publicar citando la fuente y manteniendo la misma licencia. Está pensado para circular. Si te ha llegado y reconoces tu situación en él, pásalo a quien creas que necesita leerlo.

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Esta carta es un documento vivo. Cada persona que lo lee con atención y aporta una corrección, una matización o una pregunta que obliga a ser más claro lo hace mejor. Las mejoras han llegado también de fuera de las islas, porque el problema que describe esta carta se está extendiendo por todo el globo. Si tú también tienes algo que añadir, escríbeme.

Xisca
Orientación

Por recordarme que los datos que obligatoriamente entran en el sistema de gestión no son solo académicos. Se incluyen intervenciones terapéuticas: el contenido de sesiones para las que las familias firmaron una autorización especial, con la expectativa explícita de privacidad que esa firma implica. Que esos datos estén en un sistema que no podemos auditar no es solo un problema técnico ni legal. Es una ruptura de la confianza que las familias depositan en nosotros cuando nos confían lo más importante.

Mis alumnos
IES Baleares

Por recordarme que esta carta no es solo para profesores de informática, por pedir que el plan de acción sea más concreto, por proponer que se añadan más referencias y por señalar que hay que pensar también en informar a los padres y a los alumnos. Me pidieron, además, que escribiera algo para ellos y para sus familias. Tenían razón en todo: ya están la carta a las familias y la carta al alumnado.

Miguel Gea · Xerakko
Profesor · Formador CEFIRE Valencia - Jefe de servicio de uso [del valenciano/catalán], promoción y programas europeos

Por contarnos que en Valencia el LibreOffice ha sido eliminado de todos los escritorios de la administración de forma obligatoria, y el cambio a Microsoft Office se ha ejecutado sin debate. Por recordarnos que no es un problema balear sino un patrón que se repite y que hay personas dentro de las administraciones que lo ven y siguen defendiendo los valores a pesar de todo. Y por señalar que la batalla decisiva de los próximos años se va a librar en torno a la inteligencia artificial y el control de la información que la alimenta.

Bibiana Boccolini
Profesora en UNR y UNL

Por reforzar la dimensión pedagógica de la carta y recordarnos que las decisiones tecnológicas de la escuela forman parte de su currículo oculto. Bibiana es profesora de la Tecnicatura Universitaria en Software Libre de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) en Argentina, coordinadora en la Unidad de Gestión de Proyectos Educativos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y colabora con Aulas Libres. Nos hemos encontrado en muchos congresos y es una de las personas que hacen que valgan la pena.

Ana Esteve
Doctora en filosofía y escritora

Por su exhaustivo trabajo de edición y por recordarnos que Hannah Arendt, Milgram y Zimbardo no son referencias separadas sino partes del mismo argumento: que la banalidad del mal no es solo no hacerse preguntas sino que el impulso de obedecer a la autoridad es muy fuerte en la mayoría de las personas, y que conocer ese mecanismo es la mejor protección contra él.

Jesús M. González Barahona
Profesor · Universidad Rey Juan Carlos de Madrid

Por insistir en algo que se nos pasaba: que los datos de un menor no caducan, que pueden guardarse para siempre y acabar perfilándolo años después —como ya ocurre con la IA Hipatia—. Colaborador del software libre desde hace décadas.

Jordi Bardají
Profesor de Tecnología e Informática

Por insistir en que la carta necesitaba nombrar lo concreto: GestIB, el cambio a Microsoft 365, la paradoja de salir de Google por privacidad para entrar en un sistema con el mismo problema estructural, etc. Por haber escrito ya al Col·legi de Docents de Balears pidiendo que se posicionen, abriendo un frente más en la misma batalla.

Daniel Ripoll
Vicepresidente de Bulma

Por la formulación precisa sobre infraestructuras críticas y soberanía tecnológica que no cae en el error de decir simplemente "esto es malo", sino que explica por qué el problema es estructural y no de marca. Y por saber cuándo conviene ir con cuidado.

Omi
Presidenta de Bulma

Por recordarnos que la carta también necesita llegar al profesor que tiene el día a día encima y no ha tenido ocasión de pensar en esto todavía. Y por proponerla a sus contactos antes de que estuviera terminada, que es la forma más directa de decir que algo vale la pena.

Cristina
Profesora

Por nombrar la pandemia como el momento en que normalizamos algo que merecía debate y por ofrecerse a insistir en la asamblea de docentes y a través de los sindicatos. Porque atacar desde varios frentes a la vez siempre es mejor que esperar que uno solo funcione.

Rosa D.J.
Profesora de inglés · Hacktivista

Por señalar la imprecisión de los mecanismos de seguridad de los sistemas de IA y por preguntar, con razón, qué se le pide concretamente al lector al final de la carta. Dos mejoras que hacen el documento más honesto y más útil.

Miquel Villamon
Hacktivista

Por recordarme que Bulma era un sitio donde se defendía la libertad de cada uno de hablar en el idioma que quisiese. Y por hacerme recopilar información sobre la primera vez en la historia de la Unión Europea que la sociedad civil hizo oír su voz de forma tan masiva, fue escuchada y venció a los lobbies de las grandes industrias.

Pep Palau
Profesor

Por señalar que hace falta más esperanza y ejemplos concretos de lo que se puede hacer ahora mismo. Por la idea de una moción al Consell Escolar como herramienta real al alcance de cualquier centro, por ejemplo para aprobar una cláusula de soberanía y privacidad digital. Y por recordar que la transparencia con las familias sobre dónde van exactamente los datos de sus hijos es una exigencia que los centros pueden hacer suya.

Joan Carles
Funcionario

Por señalar desde dentro de la administración que muchos usuarios perciben las herramientas del monopolio como más cómodas, una percepción que no es accidental sino el resultado de estrategias deliberadas para dificultar la interoperabilidad y encarecer la salida. Y por preguntarnos si estábamos documentando suficientemente bien el daño concreto que causan. Tenía razón en los dos puntos.

Xavier Ramis
Periodista · Defensor de los derechos humanos

Por señalar que la longitud puede ser una barrera para llegar a más lectores, y por observar que la referencia a la directiva europea de patentes de software necesitaba más contexto para quien no la vivió. Las dos observaciones han mejorado el documento.

Juan L.
Profesor

Por sus correcciones de detalle y por los enfoques que propuso, que nos obligaron a pensar qué queríamos que fuera esta carta.

Nuria Sara Miras Boronat · [Viquipèdia]
Profesora de Filosofía Moral y Política · Universitat de Barcelona

Por ayudarme a repensar cómo hacer accesible la referencia a Arendt, y por revisar la versión en alemán de esta carta.

Myriam Criquet
Jurista · Antigua docente en Derecho · API · Montpel'libre · RAFLL

Por revisar y corregir la versión francesa de esta carta, y por recordarnos que en Francia también los acuerdos con Microsoft se imponen a las administraciones y que la gestión de los datos privados de los ciudadanos se externaliza de la misma manera. Un recordatorio más de que lo que describe esta carta no conoce fronteras.

Hacklab de l'Elèctrica
Bulma · Ateneu l'Elèctrica

Algunas de las mejoras de esta carta, entre ellas la idea de aligerar las referencias para no perder al lector en demasiada información, surgieron de las conversaciones de los sábados en el hacklab. Gracias a Ricky y a todos los que estuvieron.

Juan Conde
Del equipo de Guadalinex y Colaborador de GECOS y OSWC

Por recordarnos que nos dirán que el contrato lo garantiza, y que ahí está la trampa: el contrato no puede garantizar lo que la ley estadounidense no permite garantizar. Da igual dónde estén los servidores; basta con que la empresa sea estadounidense para que las autoridades de EE. UU. puedan exigir los datos sin que las familias lleguen a saberlo.

Manuel Vilar
Orientador · IES Josep Sureda i Blanes

Por recordarnos, desde donde de verdad se ve, lo concreto que hay detrás de las abstracciones, y por pedir que el título diga lo que se juega y que lo que se puede hacer se cuente de forma más sencilla.

Ismael Ali Gago
Promotor y primer coordinador de MAX y de eXeLearning · Scientix Ambassador

Por recordarnos que la alternativa no es una aspiración sino algo que lleva décadas funcionando: que en Madrid los datos del alumnado siguen en EducaMadrid y los centros usan MAX, software libre y público.

Nicolás Castellano
Especialista en seguridad informática · Organizador de la NcN

Por decir sin rodeos que el texto era demasiado largo, que faltaba una llamada a la acción clara y que había que explicar mejor qué es la soberanía tecnológica.

Aitzol Lasa Letona
Activista del software libre

Por la idea de acompañar la carta con una infografía que haga la información accesible a quien no tiene el hábito de leer textos largos.

Myriam
Profesora de Árabe

Por relacionar lo que aquí se cuenta con otras luchas paralelas por los datos públicos y por pasarnos casos como el de los hospitales públicos de Nueva York, que en 2026 dieron marcha atrás con Palantir y volvieron a sistemas propios.

Psy
Hacker (03c8.net)

Por insistir en poner arriba del todo el problema y lo que está en juego, para que quien no lea entero se quede al menos con eso; por recordar que esto no es un problema balear sino de todo el sistema educativo; y por pedir que la carta no solo informe, sino que ofrezca una forma concreta de sumarse.

Mercè Molist
Periodista reconocida en el mundo hacker · hackstory.net · hackstory.es

Por preguntar, con olfato de periodista, lo que la carta daba por sabido: cómo se ha llegado hasta aquí, por qué decisión y desde cuándo. Precisar esa cadena hace el texto más sólido.

Dra. Joana
Psiquiatra especialista en Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia

Por nombrar, desde el trabajo diario con niños y adolescentes, que las prisas hacen pasar por alto las consecuencias de estas decisiones —el mismo mecanismo que vivimos en la pandemia— y por pedir que la carta sea más breve para que llegue a cuanta más gente mejor.