Hola:
En el instituto pasas muchas horas haciendo trabajos, enviando correos y organizando tareas. Gran parte de tu vida académica y personal ocurre a través de pantallas. Pero ¿te has preguntado alguna vez quién controla el rastro digital de todo lo que haces?
Últimamente, la Conselleria está imponiendo en los centros herramientas corporativas (como Microsoft 365) y sistemas centralizados de gestión de datos. Se presenta como una cuestión de comodidad, pero detrás de esas decisiones hay implicaciones que afectan directamente a tu futuro.
El peligro del súper-registro y la privatización
Hasta ahora se usaba un sistema llamado GestIB, que ya tenía el peligro de centralizar demasiada información en un solo sitio. De hecho, en julio de 2024, el GestIB sufrió un grave acceso no autorizado que expuso datos personales de alumnado y familias de Baleares: nombres, DNI, fechas de nacimiento y teléfonos. El cambio al nuevo sistema (Llull) no arregla este riesgo: añade eslabones innecesarios y sigue sin transparencia pública sobre su código, de modo que nadie de fuera puede auditarlo para encontrar fallos de seguridad. Además, al programarlo una empresa externa, de entrada son datos a los que tiene acceso una empresa privada.
- Tu 'sombra digital' permanente: En estos sistemas se registran partes de disciplina, faltas o informes de orientación escolar. Al centralizarse todo en una gran base de datos, se crea un perfil permanente de tu adolescencia del que no tienes el control. Y no es teoría: en Andalucía, el sistema que Baleares está copiando ya alimenta una inteligencia artificial que perfila al alumnado con sus expedientes y predice, por ejemplo, quién va a abandonar los estudios. Precedentes como el de Estados Unidos (donde el gobierno encargó a una empresa privada, Palantir, unificar y cruzar enormes bases de datos federales) demuestran que, por mucho que la privacidad sea un derecho fundamental en los papeles, lo que te protege de verdad es quién controla el sistema y con qué reglas.
- Acceso privado: Como el desarrollo de Llull está en manos de una empresa externa (Ayesa), tu expediente académico y personal se convierte de forma estructural en información a la que tiene acceso una empresa privada, sin que exista transparencia pública sobre el código que controla esos accesos.
Cajas negras vs. Tecnología de verdad
El uso obligatorio de ecosistemas cerrados como Microsoft te convierte en un mero usuario pasivo de una "caja negra". Solo te enseñan a pulsar los botones que ellos deciden, mientras acumulan tus datos sin que tú puedas comprobar qué hacen con ellos.
Si te interesa la informática, la programación o el desarrollo técnico, sabes que el verdadero potencial está en el código abierto y el software libre. Es lo que hace atractiva a la tecnología:
- Profundidad de aprendizaje: El software libre te permite abrir el capó, inspeccionar el código, compilar, modificar y entender cómo funcionan las cosas por dentro. Casi toda la infraestructura real de internet (servidores, supercomputadores, la web) funciona con sistemas abiertos, no con entornos de oficina de Microsoft.
- Soberanía y control: Aprender con código abierto te da el poder de crear tus propios sistemas y ser dueño de tus herramientas, en lugar de limitarte a ser un cliente cautivo que paga licencias de por vida. Y no es una utopía: la videoconferencia oficial del Estado francés está construida sobre Jitsi, software libre, y el Parlamento Europeo acaba de sustituir Google por un buscador europeo en todos sus ordenadores.
¿Qué puedes hacer tú y tu grupo de clase?
- Pregunta a tus profesores de tecnología: Pídeles debate sobre soberanía digital. Muchos profesores de informática prefieren enseñarte cómo funciona el mundo real de los sistemas abiertos antes que adiestrarte en el uso de una suite comercial cerrada.
- Llévalo a las juntas de delegados: Propón que el alumnado exija que su expediente personal no sea gestionado a través de herramientas privadas sin auditoría pública. Tenéis derecho a saber quién accede a vuestra información.
Este cambio tecnológico oculta un problema estructural que nos afecta a todos. Varios profesores han recopilado el contexto legal, las alternativas técnicas y los casos reales en los que nos basamos para exigir cambios. Puedes leer la carta completa y unirte a la red en: